Como despedirte de tu hijo

¿COMO DECIRLES ADIOS?

 Reanudamos la vida cotidiana: por un lado, los padres tienen que volver a coger el ritmo después de un largo verano y, por otro, los niños tienen que acostumbrarse a la separación forzosa que viene impuesta por el “cole”. No será ni la primera ni la última, simplemente forma parte del curso natural de la vida. Sólo queda vivirla  lo mejor posible, con una justa dosis de tranquilidad y ternura.

ADAPTARSE A LA NOVEDAD

 Para el pequeño, amoldarse a un lugar desconocido significa ir acomodándose, poco a poco y con la ayuda de los padres, a todo lo que hay en él: personas, olores, ruidos, espacios,…Por lo tanto, conviene pasar cierto tiempo con el niño en su nuevo entorno, antes de que se incorpore definitivamente, para que le sea más fácil familiarizarse con los objetos que le rodean y vaya cogiendo confianza con la persona que se va a ocupar de él/ella.

ESE OSCURO OBJETO TRANSICIONAL

 Esta expresión equivale a osito de peluche, conejito azul o trapito querido, impregnado del “olor de casa”. En algunos casos, este objeto lo acompañará en sus nuevas experiencias y descubrimientos. ¡ No le quitéis importancia ni lo olvidéis!

INSTAURAR RITOS

 En este tumulto de sensaciones y estímulos, no hay que dudar en establecer puntos de referencia y costumbres agradables: encontrar sobre la misma estantería ese cochecito con el que hacen los primeros rum, rum de todos los días, colocarse delante de la ventana para ver a mama o papa irse… y otros muchos ritos que permiten sostener los pilares, siempre frágiles, del aprendizaje de la separación.

SABER MARCHARSE

 Cuando llega el momento de la separación, podemos proceder simbólicamente a la trasmisión de poderes y confiar físicamente el niño/a a la persona que, en lo sucesivo, se ocupará de él/ella en unas horas. No conviene aprovechar una pequeña distracción del niño para marcharse, ya que pensaría que se le está abandonando sin ningún tipo de explicación y esto le haría perder, en cierta medida, la confianza en sus padres. Por el contrario, hay que saber irse sin prolongar el momento del adiós ni pretender suavizarlo mediante varias salidas en falso o varios besos de despedida.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies